EL TRIUNFO DE NADAL EN ROLAND GARROS BAJO LA ÓPTICA DEL PROTOCOLO DEPORTIVO
La tarde del domingo celebrábamos el triunfo del tenista español Rafael Nadal en el torneo Roland Garros que tiene lugar anualmente en París. Ganar el Abierto de Francia, supone uno de los trofeos más importantes del tenis al más alto nivel, uno de los cuatro Grand Slam del calendario y el evento más importante de éste deporte en tierra batida.
Durante la retransmisión del partido y de la posterior entrega de trofeos, pude reflexionar sobre la estrecha y necesaria relación entre el mundo del deporte y el de la organización de eventos, algo bien presente entre los que nos dedicamos a ello.
Partamos del análisis del trabajo de los clubes y asociaciones deportivas. Observaremos que además de asegurar el rigor y buen juego en sus disciplinas deportivas, deben centrarse en la labor de promover su deporte logrando la liquidez suficiente para ello, así como para la propia autofinanciación de la entidad.
Es la afición uno de los medios a través del que lograr parte de la subvención necesaria, con sus cuotas de abonado o la venta de localidades. Otro es la búsqueda de patrocinios y esponsorización, empresas que estarán dispuestas a colaborar cuanto mayor sea la trascendencia del evento y por ende la visibilidad de su marca. Algo similar a instituciones públicas colaboradoras, que con fines publicitarios de la ciudad, ven como con la celebración de eventos deportivos, se mejora la economía del lugar dónde se celebra.
Pero para atraer a los máximos seguidores posibles, se debe organizar eventos deportivos de calidad. Nunca se descuidan aspectos en cuanto a instalaciones, seguridad, atención sanitaria, staff, cobertura en los medios, asignación de localidades preferentes, invitaciones especiales, ordenación de las autoridades en el palco y en las zonas preferentes, etc.… siendo aquí cuando el deporte debe valerse de manera inevitable del trabajo y asesoramiento del profesional de protocolo.
En el caso concreto de la final de tenis en Roland Garros, lo protocolario se conjugaba perfectamente con lo deportivo, haciendo que todo transcurriese con normalidad y pudiendo disfrutar de lo principal, el deporte.
Tras la consecución del tenista español, Rafael Nadal, de su quinto título en éste torneo (por 6-4, 6-2, 6-4) pudimos ver el acto puramente institucional.
Aún se preparaba el escenario en la misma pista Philippe Chatrier dónde acababan de jugar, cuando Nadal se acercaba al palco para saludar a S.M. la Reina, Dña. Sofía, que había ido a apoyarle. Un saludo, que como suele propiciar el deporte, es mucho más distendido que en cualquier otro encuentro con un miembro de la Familia Real. Difícil imaginar otro contexto en que la Reina, adquiriendo complicadas posiciones deba agacharse hacia él, para entre felicitaciones, estrecharle la mano y darle dos afectuosos besos, máxime con la sudoración propia del momento.
En el palco también estaban presentes otras autoridades como François Fillon, Primer Ministro francés; Jean Todt, Presidente de la FIA; el Secretario de Estado para el Deporte, Jaime Lissavetsky y su homóloga francesa Rama Yade, entro otros. Contrastaba con la presencia en el mismo palco de otros personajes públicos y sociales como la cantante Beyoncé junto a su marido el rapero JayZ. Un peinado de representantes habitual en éste tipo de eventos y que propicia encuentros de lo más sorprendentes.
El encargado de entregar los premios fue el italiano Nicola Pietrangelli, quien ganó en dos ocasiones este torneo. En primer lugar al segundo clasificado Robin Soderling, el tenista sueco al que acababa de derrotar Nadal. A continuación venía la entrega de la “Copa de los Mosqueteros” al vencedor.
Los premios fueron agradecidos por ambos tenistas con sus discursos correspondientes en el idioma del país organizador, en inglés y en el propio. Rafa Nadal, además de tener unas amables palabras para su rival o comentar sus sensaciones tras el encuentro (poco antes lo veíamos llorar de emoción), ofreció un discurso muy protocolario con agradecimiento a las autoridades, patrocinadores, aficionados… tal y como es costumbre en él.
Tampoco pasó por alto el reconocimiento a la organización de éste Grand Slam. No es de extrañar si tenemos en cuenta que un evento de dicha magnitud engrandece al propio deporte y los sustanciosos premios que ofrece (1.120.000 € en éste caso para el ganador), proporciona sobradamente la posibilidad a los deportistas de hacerlo su profesión.
Tras las palabras de rigor, llegaba la tradicional izada de la bandera del país del tenista vencedor junto a la interpretación del himno nacional. Una vez más Nadal elevaba nuestros símbolos de estado al mejor lugar posible. La Bandera Española también era lucida por orgullosos aficionados por sentir como suya la victoria de un compatriota, olvidando como es habitual en el deporte, otro tipo de matices políticos que algunos dan al uso de la enseña nacional. ¿Acaso no debería ser así siempre?… éste seguramente sería otro análisis. En el tenis, es más fácil, los jugadores representan a su país, no a su región o provincia por lo que se evita la rivalidad entre aficiones de zonas geográficas del territorio. Además ya se sabe que el deporte tiene la virtud, principalmente en las celebraciones de sus triunfos, de eclipsar durante su apogeo otras polémicas sociales.
Quizá quienes no tienen conocimientos de protocolo, jamás hubiesen reparado en la importancia de una buena organización en los eventos deportivos, para que todas las partes satisfagan sus objetivos. Es incluso posible, que en ésta final de tenis, ni tan siquiera algunos aficionados fueran capaces de reconocer lo protocolario de lo acontecido. Ojalá en todos los ámbitos el protocolo fuese entendido con la misma normalidad como parte del guión a seguir. Mientras eso sucede, el triunfador finaliza los actos posando en sesión fotográfica con la copa en el parque de atracciones Euro Disney.
Agradecer al campeón Rafael Nadal por hacernos disfrutar de buenas tardes de tenis y felicitarle por recuperar el número uno en la clasificación general, que lo acredita como el mejor tenista del mundo.
Fotografía ofrecida por lavanguardia.es